MI EMBARAZO

abril 27, 2018

PARTE 2 - LA ESPERA


Como ya os conté en el post anterior, la búsqueda de mi hija no fué muy larga, enseguida mi embarazó fecundó.

Y ahí estábamos los dos, mi marido y yo en un abismo de sensaciones que solo acababa de empezar.






La espera de Julia, se hizo larga, por lo menos para mi. Normalmente los embarazos de tu alrededor pasan volando. Pero el mio decidio convertirse en un embarazo eterno para mi subconsciente y mis nervios mientras la barriga crecia y crecia.



EL PRIMER TRIMESTRE
Las primeras semanas me encontraba fenomenal, no tenia ni un solo sintoma extraño, estaba estupenda. Tan normal. Eso es algo que me ponia nerviosa, por que claro..piensas...estará vivo?



Pero llegó la semana 10, y algo estalló en mi interior....y empezaron los sintomas raros.




SINTOMAS:




Nauseas: Me mareaba con todo y de todo. De moverme...de respirar... los olores me daban tirria. Todo me revolvia el estomago. Y un viernes tras una vomitera terrible por culpa de una mala comida, apareció el peor síntoma que he tenido: La sialorrea.


La sialorrea: Es un síntoma extraño...o no tan extraño por lo que te puedan contar. Es una salivación excesiva de la que todas las embarazas o la mayoría disfrutan en algún momento.
La mia no era normal...y os cuento por que. Yo salivaba por 5, es asqueroso, lo se, pero he decidido contaros mis sintomas.  No podía tragarmela...me daba asco y angustia, así que la escupía...al principio, pero como era cada segundo, al final me fui a primark y me compre gasas de las de bebes. 2 paquetes, y en ellas salivaba durante todo el dia. No podía hablar, ni descansar un minuto. La sialorrea solo paraba cuando comía y dormía...menos mal por que me hubiese ahogado, os lo digo enserio.
Este síntoma empezó en la semana 11, fuí a la matrona y le dije si aquello era normal. Me dijo que si, pero en cuanto me vio sacar la gasa del bolso para salivar se quedó perpleja. Yo usaba 5 gasas diarias...y las empapaba por completo. siempre llevaba en el bolso y al trabajo me llevaba dos por la mañana y dos por la tarde.
Me acostaba con una hasta que me dormía....fue horrible, y no terminó hasta la semana 20.

Cansancio extremo: Esto es simple y sencillo y nos pasa a todas..te duermes por los rincones.

Mancha de embarazo: Este síntoma apareció en el tercer trimestre sin poder hacer nada por evitarlo. Se me llenó la cara de pecas y manchas amarillentas. Era invierno, no tomaba el sol ni mucho menos, pero ahí estaba....menudo cuadro de cara.

Estrias: para esto hay cremas milagro, yo me echaba, pero al 5 mes, mi barriga parecía un globo de helio que se hinchó en una noche, la piel no aguantó el crecimiento y aparecieron. Ahí siguen, pero yo orgullosa de ellas.

SEGUNDO TRIMESTRE

Llegó la semana 20, por fin iba a saber lo que venía en mi interior. ¿Un niño, o una niña?

Estaba hasta las narices de escuchar...eso es un niño..por que blablabla o eso es una niña por que blablabla.
Predicciones absurdas e innecesarias que todo el mundo hace sin venir a cuento.

Normalmente soy una persona con un nivel de sociabilidad bastante escaso, pues en el embarazo era nulo. No quería estar con nadie, todo el mundo me molestaba...enserio. 
¿Por que la gente te toca?
Por que esa obsesión con tocar la barriga....es mi cuerpo,  ¿Me tocas cuando no estoy embarazada sin permiso?...pues no me toques en el embarazo. Lo siento, para esto hay todo tipo de opiniones, si os gusta que os toquen, yo lo entiendo...pero hay embarazadas a las que no nos gusta.

No le cogí manía a nadie, simplemente no me apetecía estar rodeada de gente que parece ser de repente enfermera o madre sabionda que te da lecciones gratis sin pedir. No me apetecía salir a comer, no me apetecía salir a pasear. Me gustaba estar sola, con mi barriga y mi marido. Solos los 3. ¿Es difícil de entender?, yo creo que no, simplemente es una manera de ver la vida.

Bueno que me descentro.
Al fin fuimos a la ecografía 20, nerviosos como flanes. Y ahí se puso el medico a revisar a mi bebe, que ya cobraba su forma. 
Se veía su espina dorsal y sus costillas perfectamente, su corazón latir y sus movimientos que apenas eran un aleteo de mariposas.
Y llegó la sentencia.
-Genitales femeninos...
Y mi marido...
-¿Que ha dicho?.-No por que no lo oyera, si no por que no entendió ni papa, por que el medico hablaba para lado contrario y no lo veíamos.
-Una nena.-Le dije yo felíz.
Y noté como se nos llenaban los ojos de lágrimas de felicidad. Lo que esperábamos, lo que queríamos desde el primer momento venia de camino. 
Julia, que desde ese momento ya tenia el nombre decidido estaba a medio formar.

El segundo trimestre es estupendo. No tenia ningún síntoma, la sialorrea había desaparecido y tenia tipin y pelazo, por que si, señoras mías tienes un pelo envidiable en esa época, fuerte y brillante cual caja de diamantes. Estaba estupenda de la vida, feliz y radiante. Me ponía mis camisetas estrechas marcando barriga, encantada de que me miraran. Y poco a poco fuimos llegando a la recta final.

EL TERCER TRIMESTRE

El más pesado de todos. Ya estaba barriguda y agotada, fué cuando me apareció la mancha de embarazo y se me quedó la cara echa un cuadro.
Yo salía andar todos los días, pues en mi recta final solo conseguía andar 10 minutos, estaba terriblemente cansada.

solo engordé 8 kilos, pero eran 8 kilos de barriga, bebé y liquido amniótico. Estaba exhausta y de mal humor, no me veía los pies y quería parir ya. Esto nos pasa a todas, aún con el miedo.

Poco a poco se acercaba la fecha de mi parto, y ahi seguia yo, dandole caña a la barriga, andando, limpiando etc.

El embarazo es un estado maravilloso y terrorífico a la vez, sabes lo que te espera y no sabes lo que va a ocurrir. Aunque te lo tomes con la mayor de las seguridades el miedo existe y es libre, se apodera de ti en cualquier instante.
Cuando se apoderaba de mi ser, yo me decía a mi misma: Lo voy ha hacer lo mejor que pueda.
Es un consejo absurdo, pero ahí me auto tranquilizaba una y otra vez.
Pasé miedo, pase cansancio, pase nauseas y vómitos, pero también pasé alegría.

Pase felicidad cada vez que la sentía en mi interior, darme patadas sin venir a cuento, sobre las 11 de la mañana empezaba a golpear y de noche era un portento del fútbol.
Fuí feliz y dichosa durante 9 meses. Estuve nerviosa y tranquila a la vez. Hasta que una noche el primer dolor me pinchó la barriga a las 11 cuando me levanté ha hacer pipi.

El parto estaba aquí.

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